Quiero compartir un escrito que hice en…no recuerdo bien la fecha pero en 1995, lo encontré en mi cajita de recuerdos y a pesar que no es muy bueno es una parte importante en mi vida…
Fue un día extraño, llegue del colegio como todos los días, subí al escritorio y allí estaban dos personas muy importantes en mi vida; mis abuelos. Claro que nunca los llamo así porque la Maruja me mataría, para siempre han sido mi TATA y mi NANY en realidad no tengo idea de donde salio eso de llamarlos así, pero así ha sido y será así toda mi vida.
Bueno estaban los dos: ella siempre tan pretenciosa y reservada, él un hombre con unos ojos hermosos color esmeralda; él inquieto y mi nany con los ojos llorosos. ¿Qué pasa? pregunte…Un silencio y luego él me contesto “salieron unos exámenes medios raros, creo que es algo a un riñón”- me sonreí y dije “no creo que sea nada”. Desde chica siempre he visto a mi Tata como un hombre fuerte que ha salido adelante con esa inmensa inteligencia (Gerente general de CIM, una empresa de SQM), aunque sufre de diabetes y hace muy poco había sido operado de 2 ó 3 válvulas del corazón, salió adelante con el apoyo de todos, pero la fuerza que más lo acompaña es la interna en su espíritu de seguir siempre adelante; por tanto para mi el hombre más fuerte e invencible del mundo.
No preste mucha atención a ese día y seguí viviendo la locura del colegio, ya que en aquellos días tenía muchos amigos y todos solíamos salir y pasarla bien: fines de semana y porque no en la semana. La vida pasaba rápido y no dejábamos ni un minuto de libertad a la tristeza. No era mala estudiante, eso si nunca le tomaba el peso a las pruebas, no les tenía miedo. Siempre fui relajada sólo pensaba en vivir, compartir no tomaba la vida muy enserio; ese es un sabio consejo que siempre me repite mi mamá “Karla no te aferres a la vida tomándola demasiado enserio, sólo vívela”.
Fiestas y salidas nunca me faltaron, era muy fácil vivir a esa edad…
Luego pasó un tiempo y mi Tata tuvo que irse a santiago a ver que pasaba, nadie hablo de lo serio que era, en realidad creo que nadie lo sabía. Al llegar el día, todos fuimos a dejar al Tata al aeropuerto, estaban casi todos: mis papas, mis hermanas, mi tía Valeria hermana de mi papá (hijos de mi tata), el esposo de mi tía y sus hijos. El aeropuerto se veía frío, una brisa extraña, pero yo estaba bien…A todos los sentía con pensamientos de preocupación pero mostraban algo diferente en sus rostros.
Salía el vuelo y se me hizo un nudo en el estomago, algo fuerte y extraño (yo estaba acostumbrada a estos viajes de mi abuelo, por la diabetes siempre iba a controlarse a stgo) Cuando me toco despedirme de él tenia en sus ojos una mirada distinta, débil, pero en su rostro no se notaba; lo abrase fuerte muy fuerte, no quería soltarlo en ese momento…sentí que me estaba despidiendo para siempre, lo bese en la mejilla, lo apreté fuertemente y él me soltó demostrando su fuerza interior, se despidieron los demás y embarcaron. Al desaparecer en el avión, se me partió el corazón en millones de trocitos y llore, llore como un bebe. Se me vino todo abajo, mi mamá me consolaba diciendo que era un viaje como todos los que hacía y que iba estar bien. Pero en el fondo de mi corazón sabia que no era verdad, mis tíos me decían que no llorara porque me iban a ver los niños chicos, pero a mi no me importaba nada. Ese día fue especial pero lo comprendería con el tiempo…
Mi abuelo murió el 18 de Enero de 1996, ha sido el momento más triste de mi vida, debo reconocer que lo odie por mucho tiempo por haberme dejado sola. Cuando se cumplió un año de su muerte, mi Nany me pidió que escribiera algo para recordarlo en el Mercurio de Antofagasta:
Fue un día extraño, llegue del colegio como todos los días, subí al escritorio y allí estaban dos personas muy importantes en mi vida; mis abuelos. Claro que nunca los llamo así porque la Maruja me mataría, para siempre han sido mi TATA y mi NANY en realidad no tengo idea de donde salio eso de llamarlos así, pero así ha sido y será así toda mi vida.
Bueno estaban los dos: ella siempre tan pretenciosa y reservada, él un hombre con unos ojos hermosos color esmeralda; él inquieto y mi nany con los ojos llorosos. ¿Qué pasa? pregunte…Un silencio y luego él me contesto “salieron unos exámenes medios raros, creo que es algo a un riñón”- me sonreí y dije “no creo que sea nada”. Desde chica siempre he visto a mi Tata como un hombre fuerte que ha salido adelante con esa inmensa inteligencia (Gerente general de CIM, una empresa de SQM), aunque sufre de diabetes y hace muy poco había sido operado de 2 ó 3 válvulas del corazón, salió adelante con el apoyo de todos, pero la fuerza que más lo acompaña es la interna en su espíritu de seguir siempre adelante; por tanto para mi el hombre más fuerte e invencible del mundo.
No preste mucha atención a ese día y seguí viviendo la locura del colegio, ya que en aquellos días tenía muchos amigos y todos solíamos salir y pasarla bien: fines de semana y porque no en la semana. La vida pasaba rápido y no dejábamos ni un minuto de libertad a la tristeza. No era mala estudiante, eso si nunca le tomaba el peso a las pruebas, no les tenía miedo. Siempre fui relajada sólo pensaba en vivir, compartir no tomaba la vida muy enserio; ese es un sabio consejo que siempre me repite mi mamá “Karla no te aferres a la vida tomándola demasiado enserio, sólo vívela”.
Fiestas y salidas nunca me faltaron, era muy fácil vivir a esa edad…
Luego pasó un tiempo y mi Tata tuvo que irse a santiago a ver que pasaba, nadie hablo de lo serio que era, en realidad creo que nadie lo sabía. Al llegar el día, todos fuimos a dejar al Tata al aeropuerto, estaban casi todos: mis papas, mis hermanas, mi tía Valeria hermana de mi papá (hijos de mi tata), el esposo de mi tía y sus hijos. El aeropuerto se veía frío, una brisa extraña, pero yo estaba bien…A todos los sentía con pensamientos de preocupación pero mostraban algo diferente en sus rostros.
Salía el vuelo y se me hizo un nudo en el estomago, algo fuerte y extraño (yo estaba acostumbrada a estos viajes de mi abuelo, por la diabetes siempre iba a controlarse a stgo) Cuando me toco despedirme de él tenia en sus ojos una mirada distinta, débil, pero en su rostro no se notaba; lo abrase fuerte muy fuerte, no quería soltarlo en ese momento…sentí que me estaba despidiendo para siempre, lo bese en la mejilla, lo apreté fuertemente y él me soltó demostrando su fuerza interior, se despidieron los demás y embarcaron. Al desaparecer en el avión, se me partió el corazón en millones de trocitos y llore, llore como un bebe. Se me vino todo abajo, mi mamá me consolaba diciendo que era un viaje como todos los que hacía y que iba estar bien. Pero en el fondo de mi corazón sabia que no era verdad, mis tíos me decían que no llorara porque me iban a ver los niños chicos, pero a mi no me importaba nada. Ese día fue especial pero lo comprendería con el tiempo…
Mi abuelo murió el 18 de Enero de 1996, ha sido el momento más triste de mi vida, debo reconocer que lo odie por mucho tiempo por haberme dejado sola. Cuando se cumplió un año de su muerte, mi Nany me pidió que escribiera algo para recordarlo en el Mercurio de Antofagasta:
“El mejor fue siempre con esa maravillosa forma de enseñar a todos, con la magia única que él solamente sabia encontrar en cada uno de nosotros.
Fue el mejor profesor que cualquier alumno pudiera pedir.
Pensaba en todo hasta en lo más insignificante que se pueda imaginar.
Era un jefe, tal vez, un poco gruñón, pero con una capacidad única de enseñar y dirigir a sus trabajadores. Era el mejor en su trabajo y en lo que él sabia hacer ya que nunca estaba sin hacer nada.
El mejor de los esposos sin la menor duda, respetaba y amaba a su esposa. El mejor padre amaba y comprendía a sus hijos y por supuesto el mejor de todos los abuelos dio todo por nosotros…
Por esto le doy gracias a dios, por haberme tocado a mi ser nieta de este hombre al cual amo con todo mi corazón y extraño mucho…”
Para mi ángel de la guarda con cariño
Karla